Los adolescentes con autismo enfrentan desafíos similares a los de cualquier joven, pero también obstáculos específicos derivados del espectro autista. Los padres suelen preocuparse por la adaptación social, la sexualidad y la planificación profesional futura.
Desafíos especiales en la adolescencia autista
La adolescencia es un período complicado para todos, pero resulta especialmente desafiante para los jóvenes en el espectro autista. Uno de los retos más significativos es la interacción social, común en todos los adolescentes, pero agravado por las características del autismo en esta etapa vulnerable.
Interacción social
Cada adolescente con autismo es único. Algunos se adaptan bien a situaciones sociales exigentes, mientras que otros parecen indiferentes a los demás. Con adolescentes no verbales, es clave comunicarse directamente con respeto, utilizando señas, gestos o el Sistema de Comunicación por Intercambio de Imágenes (PECS) para mejorar la interacción.
Algunos desean relacionarse con pares pero no saben cómo; otros no muestran interés. Fomentar un entorno seguro con historias sociales, indicaciones y modelos del Grey Center puede ser muy beneficioso.
Pubertad y sexualidad
La pubertad trae cambios hormonales intensos y emocionales. La sexualidad es un tema central, donde las normas de comportamiento pueden generar conflictos. Establecer límites físicos y promover conductas apropiadas es esencial. La planificación debe iniciarse en la preadolescencia, colaborando con el equipo terapéutico para un plan proactivo, incluyendo intervenciones en crisis. Las estrategias deben adaptarse al nivel de funcionamiento del joven.
Temas clave incluyen:
- Distinguir contacto apropiado de inapropiado
- Comunicar sobre toques o acciones inadecuadas
- Cambios físicos corporales
- Mantener límites físicos con otros
- Evitar el autoestimulo inapropiado
- Gestionar los ciclos menstruales
Evita eufemismos iniciales; usa lenguaje concreto y directo. Introduce metáforas una vez asimilados los conceptos básicos.
Habilidades de autoayuda
La higiene personal representa un reto para muchos adolescentes autistas debido a problemas motores finos, cumplimiento sensorial o rutinas. Un enfoque sistemático, desglosando tareas en pasos y premiando logros, integra estos hábitos en la rutina diaria.
El refuerzo positivo motiva: música, fichas o elogios verbales funcionan incluso en la adolescencia. Técnicas como el Análisis de Conducta Aplicada (ABA) son ideales.
Planificación para la transición a la adultez
La transición a la vida adulta es crucial. Inicia el plan de transición a los 13-14 años, idealmente antes de la secundaria. Sheila Wagner, Ph.D., en una entrevista con ABC News, destaca componentes clave como educación vocacional y apoyo independiente.
Algunas familias optan por homeschooling, un compromiso intensivo pero viable alternativa a la educación pública en ciertos casos.
Desafíos en autismo de alto funcionamiento
Adolescentes con autismo de alto funcionamiento o síndrome de Asperger luchan con señales sociales sutiles: lenguaje corporal, sarcasmo, humor o expresiones faciales. Esta 'ceguera social' no es falta de empatía, sino incapacidad para percibirlas, similar a preguntar a un ciego por colores.
Sin manifestaciones físicas, pueden parecer groseros, atrayendo burlas. Mientras los casos de bajo funcionamiento generan compasión, la mayor conciencia sobre el autismo fomenta tolerancia y aceptación.