Robert Davies, un padre del Reino Unido, paseaba de compras con su hija Cerys Lily, quien tiene autismo, cuando vio una nueva bolsa de almuerzo de Buscando a Dory en una tienda. Desafortunadamente, no estaba disponible hasta el día siguiente, lo que provocó una gran frustración en la niña.
Cuando la situación escaló a un colapso intenso, Davies actuó con calma: intentó tranquilizarla, contuvo su comportamiento agresivo y la llevó de forma segura al coche y luego a casa, como muchos padres en situaciones similares.
A diferencia de otras experiencias, al llegar a casa, la policía se presentó preocupada por una denuncia de "poner a un niño en el auto en contra de su voluntad", según relató Davies en una publicación de Facebook.
Por suerte, los oficiales Steven Bowen y Leigh Francis entendieron la situación al explicársela. Uno de ellos tiene un sobrino con Asperger, lo que facilitó su empatía. Incluso animaron a Cerys Lily permitiéndole jugar con las luces y la sirena del coche patrulla.
Davies creyó que el incidente había terminado, pero al día siguiente, los mismos agentes llamaron a su puerta con un regalo: ¡la deseada bolsa de Buscando a Dory para su hija!
Esta historia resalta el impacto de la comprensión y la amabilidad en interacciones con personas autistas, especialmente tras noticias negativas sobre encuentros policiales. Sirve de ejemplo inspirador para futuras situaciones similares.
Jamie Pacton escribe ficción para jóvenes adultos y de grado medio, disfruta del café, sueña con navegar y pasa tiempo con su esposo e hijos. Visítala en www.jamiepacton.com, Facebook y Twitter @jamiepacton.