En los últimos años, la repostería ha ganado una popularidad impresionante, pasando de ser un arte exclusivo de pasteleros profesionales a una actividad accesible en cualquier hogar. Entre sus técnicas más queridas, las decoraciones con fondant destacan por su versatilidad y belleza. Prepararlo en casa es sencillo, pero surge un desafío común: una vez abierto, el fondant se endurece rápidamente. Como expertos en repostería con años de experiencia, en este artículo de unComo te explicamos paso a paso cómo conservar el fondant para maximizar su vida útil sin perder calidad.
Pasos a seguir:
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Lo primero que debes saber es que el frío daña el fondant, acelerando su endurecimiento, a diferencia de otros alimentos. Por ningún motivo lo guardes en el frigorífico o congelador. Si preparas fondant casero, sí refrigéralo unas horas solo para que adquiera la consistencia ideal, no para su almacenamiento prolongado.
2
La forma más efectiva de conservarlo es con papel film. Envuelve completamente el fondant sobrante de tartas o figuras, tensando bien el film para excluir el aire. Colócalo en un recipiente con tapa hermética y guárdalo a temperatura ambiente, en un lugar seco, sin frío ni calor excesivo.
3
Para grandes cantidades, envuélvelo primero en papel film y luego introdúcelo en bolsas de congelación para mayor protección contra el aire. Guarda estas bolsas en recipientes herméticos. Así, el fondant mantendrá su frescura perfecta, ya que el aire y la humedad son sus peores enemigos.
4
Antes de usarlo de nuevo, amámalo bien para recuperar su textura suave; verás que vuelve a su estado original rápidamente. Nunca uses papel de aluminio, ya que no es hermético y no preserva el fondant por periodos medios o largos.
5
Para la conservación de tartas de fondant, aplica las mismas reglas: nada de frío. El azúcar, ingrediente principal, se disuelve con la humedad de la nevera. Guárdalas en una caja o recipiente con tapa a temperatura ambiente, lejos de luz solar directa o fluorescente, que podría dañar la cobertura. No uses papel film para no estropear las decoraciones.
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Una vez cortada la tarta, refrigera las porciones sobrantes solo si se consumirán en los próximos días. Lo ideal es un recipiente con tapa, como con cualquier bizcocho.