Antes de cocinar alcachofas, es esencial limpiarlas y pelarlas para eliminar las partes no comestibles o demasiado duras. Aunque algo laboriosa, esta tarea es sencilla con la técnica adecuada. En base a nuestra experiencia en cocina mediterránea, te guiamos paso a paso para limpiar alcachofas impecables y prevenir la oxidación que las ennegrece.
Pasos a seguir:
1. Corta el tallo con un cuchillo afilado. Conserva la parte cercana a la base o pela todo el tallo quitando la capa exterior fibrosa. Usa guantes de látex para proteger tus manos del oscurecimiento.
2. Retira las hojas exteriores más duras y de verde intenso con las manos o ayudándote de un cuchillo. Deséchalas directamente.
3. Corta la parte superior, eliminando las puntas de las hojas. Si las cocinarás en trozos pequeños, parte las alcachofas por la mitad o al tamaño deseado.
4. Prepara un bol con agua, una pizca de sal y zumo de limón. Sumerge las alcachofas limpias mientras procesas el resto para evitar la oxidación.