¿Piensas que la calabaza moscada solo sirve para sopas o la cena de Acción de Gracias? Piensa de nuevo. Esta verdura es increíblemente versátil: deliciosa en puré con carne de cerdo, asada con ensalada verde, en panes horneados o en capas de lasaña. De hecho, es probable que la estés consumiendo al cocinar con calabaza enlatada.
La calabaza moscada es también excepcionalmente saludable, según Hillary Cecere, RDN, dietista registrada de Eat Clean Bro. A continuación, un desglose de sus principales beneficios, respaldados por evidencia científica, como la segunda calabaza más emblemática del otoño.
Inmunidad
La calabaza moscada es rica en cuatro carotenoides: alfacaroteno, betacaroteno, luteína y zeaxantina. Estos antioxidantes, responsables de su color naranja, se convierten parcialmente en vitamina A (retinol) en el cuerpo. Estudios muestran que su actividad antioxidante y antiinflamatoria ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo y cáncer.
Nota: los carotenoides se absorben mejor con grasas, así que añade aceite al tostarla.
Combatir la inflamación
Contiene altos niveles de vitamina C, un potente antioxidante. Junto con los carotenoides, protegen las células del daño oxidativo por radicales libres, que causan inflamación y enfermedades crónicas.
Función cognitiva
La luteína y zeaxantina cruzan la barrera hemato-retiniana, formando pigmento macular en el ojo. Investigaciones indican que sus niveles en la mácula correlacionan con los del cerebro, sirviendo como biomarcador de salud cognitiva. Un estudio vincula suficiente luteína cerebral con mejor lenguaje, aprendizaje y memoria.
Salud ocular
La vitamina A, derivada del betacaroteno, es esencial para ojos y piel, previniendo sequedad y ceguera nocturna. La luteína y zeaxantina actúan como antioxidantes en la retina, reduciendo cataratas y degeneración macular relacionada con la edad.
Salud digestiva
Aporta fibra soluble e insoluble. La insoluble acelera el tránsito intestinal; la soluble retiene agua, forma gel y ralentiza la digestión, ayudando a reducir el colesterol. Una taza (140 g) de calabaza cruda en cubos contiene 3 g de fibra.