Los calambres musculares son síntomas dolorosos e incómodos causados por la contracción intensa y prolongada de un músculo. Pueden aparecer durante un ejercicio intenso o incluso en reposo nocturno. Un movimiento brusco, repentino y enérgico o una posición inusual de las extremidades, como en la pantorrilla o el muslo, suele desencadenarlos.
Calambres producidos por el ejercicio
El ejercicio excesivo, como correr, saltar, nadar o practicar deportes durante un tiempo prolongado, frecuentemente provoca calambres o predispone a ellos. Por la noche, un simple movimiento brusco de los dedos de los pies o tobillos puede activarlos en músculos fatigados. Lo mismo ocurre en personas que caminan mucho por trabajo o en amas de casa después de un día de compras intensas.
Calambres por raquitismo
El raquitismo en niños o el hipoparatiroidismo, como tras la extirpación accidental de las glándulas paratiroides en cirugías de bocio, provocan hipocalcemia (bajos niveles de calcio en sangre), manifestándose principalmente en calambres. Situaciones similares incluyen hiperventilación por respiración agitada o ingesta excesiva de antiácidos para gastritis/úlceras y dietas vegetarianas extremas, que causan hipocalcemia relativa.
Calambres por vómitos y diarreas
Vómitos intensos, diarreas abundantes por cólera, infecciones gastrointestinales, hepatitis o síndromes de malabsorción (como enfermedad celíaca o enteritis regional) van acompañados de calambres debido a la pérdida de sales minerales.
Calambres por repetición de actividad
Actividades que generan sudoración excesiva, como trabajar al sol, en minas o cerca de hornos, provocan pérdida de agua y sales (como sodio). Si solo se repone con agua, surgen calambres en extremidades y abdomen (conocidos como "calambres de los mineros") por desequilibrios electrolíticos que alteran la conducción neuromuscular.
Tratamiento para los calambres
Al primer signo de espasmo, detenga la actividad e estire y masajee el músculo afectado. Inicialmente, el calor relaja; luego, hielo reduce el dolor residual. Si persiste, use antiinflamatorios no esteroideos; en casos graves, consulte a un médico para antiespasmódicos. Identifique y corrija la causa subyacente para prevenir recurrencias: fisioterapia o cirugía si hay irritación nerviosa. La deshidratación es la causa principal en deportes; rehidrátese con agua o bebidas isotónicas.