Todos hemos presenciado o incluso exhibido en algún momento un comportamiento pasivo-agresivo. Se trata de esa persona que hace promesas falsas, genera expectativas y luego no las cumple. La amiga poco confiable con excusas interminables, el familiar que anticipa el fracaso y se queja de su mala suerte, el pareja que promete llamar para una cita pero lo hace tarde, o el compañero que 'olvida' las compras en lugar de admitir desinterés. "La agresión pasiva es más lo que no se hace que lo que se hace", explica Scott Wetzler, PhD, psicólogo clínico y autor de Living With the Passive-Aggressive Man, vicepresidente del departamento de psiquiatría y ciencias del comportamiento del Centro Médico Montefiore en el Bronx, N.Y.
Causas del comportamiento pasivo-agresivo
La agresión pasiva no es una mera contradicción entre pasividad y agresión. Es una hostilidad con escapatoria: "Yo no lo hice; lo entendiste mal", según Wetzler. Representa una forma en que los débiles intentan frustrar a los que perciben como poderosos.
Esto surge cuando el enojo se reprime por miedos, desde la infancia hasta la adolescencia. Algunos lo superan, otros lo arrastran a la adultez. Lo que define un patrón crónico es su frecuencia en contextos inapropiados. Se desarrolla al no aprender a expresar impulsos agresivos abiertamente o al ser castigados severamente por ello.
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Reconocer el comportamiento pasivo-agresivo
"Si frecuentemente te encuentras en situaciones de 'maldito si lo haces, maldito si no lo haces' con alguien, es una señal clara", indica Rudy Nydegger, PhD, psicóloga clínica certificada y jefa de la división de psicología de Ellis Medicine en Schenectady, N.Y.
Otra pista es percibir hostilidad en palabras o acciones, pero la persona lo niega o evade al confrontarla. En lugar de responder directamente, culpa a otros o externaliza, según Nydegger.
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Cómo responder al comportamiento pasivo-agresivo
Enfrentar a una persona pasivo-agresiva genera confusión y frustración. Ejemplo: una mujer confronta a su novio por no estar disponible sábados; él la acusa de ser pegajosa, ocultando su infidelidad. Clásico desvío.
Reconoce la hostilidad y responde como tal: establece límites firmes y sé proporcional, aconseja Wetzler.
No intentes leer el subtexto; responde solo a las palabras literales, dice Nydegger. Ejemplo: ante un comentario hostil, si responden "No era mi intención", di: "Gracias por el comentario; es útil". Así neutralizas la manipulación.
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Cómo saber si tú estás siendo pasivo-agresivo
Sé honesto: cuando sientas enojo, exprésalo abierta y apropiadamente. Si te acusan frecuentemente, observa tus intenciones. Si la gente te evita, evade temas controvertidos o muestra hostilidad sin razón, podría ser una señal, según Nydegger.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si tu conducta genera reacciones negativas en lo social, laboral o personal, consulta a un profesional. La psicoterapia ayuda si reconoces el problema y te comprometes. Muchas personas pasivo-agresivas no lo hacen, pero si asumen responsabilidad, es efectiva, indica Wetzler. Evita cambiar terapeutas; reconocer que eres el común denominador es clave, agrega Nydegger.
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