Las fresas, apreciadas desde la antigüedad por su intenso sabor y excelentes propiedades nutritivas, se conservan a la perfección en almíbar, una mezcla simple de agua y azúcar. Como expertos en conservas caseras con años de experiencia, te guiamos paso a paso en esta receta infalible para fresas en almíbar, ideal para disfrutar su frescura todo el año.
Pasos a seguir:
- Selecciona fresas sanas: Elige las que estén en su punto óptimo de madurez, preferiblemente de tamaño similar para un resultado uniforme.
- Lávalas cuidadosamente, quita los pedúnculos y escúrrelas con delicadeza sobre un paño limpio.
- Colócalas en una terrina, cúbrelas con almíbar hirviente, tapa y deja macerar hasta el día siguiente.
- Transfiere las fresas a los tarros con cuidado. Filtra el almíbar de la maceración para eliminar los granos duros y rojizos de la pulpa de la fresa.
- Reduce el almíbar filtrado a fuego lento y viértelo hirviendo sobre las fresas en los tarros.
- Coloca las arandelas y tapas, y esteriliza en agua a 87 °C (sin que hierva) durante 20 minutos.