Con la llegada del otoño, los hogares aficionados a recoger setas suelen acumular un excedente de níscalos. Congelarlos es la solución ideal para disfrutar de su sabor y textura durante todo el año. Como expertos en conservación de hongos silvestres, en unComo te detallamos el proceso paso a paso, basado en técnicas tradicionales probadas.
Pasos a seguir:
1. Limpia bien los níscalos para eliminar tierra, ramas o hojas. Usa un pincel seco primero y luego un trapo o papel de cocina humedecido. Consulta nuestro artículo sobre cómo limpiar níscalos para más detalles.
2. Corta las setas en trozos de tamaño similar. Esto facilita la congelación uniforme y los prepara directamente para guisos una vez descongelados.
3. Escalda los trozos: hierve agua en una olla y cocina los níscalos durante 2 minutos. Este paso esencial preserva su calidad y evita la degradación.
4. Escurre y sumerge inmediatamente en un bol con agua fría y hielo para detener la cocción y mantener la textura crujiente.
5. Escurre de nuevo y distribuye en bolsas para congelar o fiambreras por raciones pequeñas, ideales para usar según necesites.
6. Introduce en el congelador. Si te sobran más níscalos, descubre otras métodos en nuestro artículo sobre cómo conservar níscalos.