El otoño trae consigo la temporada de setas, y entre las más apreciadas en España destaca el níscalo, también conocido como rovellón, guíscano o rebollón. Este hongo de color naranja intenso o rojizo ofrece un sabor inigualable que marida perfectamente con multitud de platos.
Antes de elaborarlos en guisos con níscalos o a la plancha, es esencial limpiarlos adecuadamente. Si los recolectas tú mismo, el proceso comienza en el bosque. En este artículo de expertos te explicamos cómo limpiar níscalos de manera profesional.
Pasos a seguir: 1Al recoger níscalos en el bosque, elimina inmediatamente ramas, hojas y restos vegetales que cubran las setas. Cre cen bajo pinos y vegetación, por lo que el sombrero suele acumular estos despojos naturales.
2Sacude suavemente los níscalos para eliminar suciedad suelta y favorecer la dispersión de esporas, promoviendo su regeneración. Usa siempre una cesta o canasto, nunca bolsas plásticas, para ayudar a este proceso natural.
3En casa, limpia a fondo con un pincel o trapo seco. Así retiras tierra, ramitas y residuos restantes sin alterar su textura.
4Si no los cocinas de inmediato, evita humedecerlos; limpia los níscalos justo antes de usarlos. Consulta nuestras guías sobre cómo conservarlos en óptimas condiciones.
5Revisa que no haya níscalos bichosos o deteriorados, ya que podrían contagiar a los demás. Si solo una parte está afectada, corta y conserva la zona sana.
6Al cocinar, humedece un trapo o papel absorbente para limpiar cada seta por completo. Evita poner los níscalos bajo el grifo, pues absorben exceso de agua y pueden arruinar la receta.