De todas las metas de salud para este nuevo año, aquí va una fácil, efectiva y que probablemente no has considerado: comer más mariscos.
¿Por qué? "Los mariscos ofrecen beneficios respaldados por la ciencia para la salud mental, la inmunidad, el sistema cardiovascular y el desarrollo cerebral", explica la experta en nutrición Keri Gans, MS, RD, CDN. "Aumentar el consumo de pescado y mariscos es una de las formas más sencillas de reducir el riesgo de depresión, demencia, enfermedades cardíacas y más". (Por cierto, las Pautas Dietéticas para Estadounidenses 2020-2025 del USDA y HHS recomiendan que todos, especialmente niños pequeños y mujeres embarazadas, consuman mariscos al menos dos veces por semana).
Estos son los 5 principales beneficios de aumentar el consumo de mariscos, según Gans.
Los mariscos previenen y alivian la depresión
"Los estudios muestran que quienes comen pescado regularmente tienen un 20% menos de probabilidades de sufrir depresión", indica Gans. Esto se debe a sus propiedades antiinflamatorias, gracias a los ácidos grasos omega-3 DHA y EPA, y su rol en la producción y absorción de serotonina.
Los mariscos reducen el riesgo de Alzheimer y demencia
Según Gans, aumentar el consumo de pescado graso eleva los niveles de EPA y DHA en sangre, disminuyendo el riesgo de demencia y Alzheimer. "Consumir solo una ración semanal se asocia a menor riesgo", añade. Opta por salmón salvaje de Alaska, halibut o sablefish, ricos en vitamina D, triptófano y omega-3, esenciales para el ánimo y la cognición.
Los mariscos protegen tu corazón
"Comer mariscos dos veces por semana reduce el riesgo de mortalidad general en un 17% y por enfermedades cardíacas en un 36%", afirma Gans. Incorporarlos a la dieta baja la inflamación y mejora triglicéridos y colesterol.
Los mariscos fortalecen el sistema inmunológico y combaten la inflamación
Los omega-3 reducen la inflamación. Además, aportan vitamina A, D, selenio, zinc y glutamina, que impulsan las defensas, según Gans.
Los mariscos favorecen el desarrollo de bebés y niños
"El DHA es clave en el desarrollo temprano: visión, inmunidad, sistema nervioso y cerebro", detalla Gans. Un estudio de Harvard confirma beneficios para madres embarazadas y el cerebro fetal. En infancia y adolescencia, eleva el coeficiente intelectual.