El sobrepeso incrementa significativamente el riesgo de enfermedades asociadas a la obesidad, como diabetes o problemas cardiovasculares. Por eso, prevenir y tratar el exceso de grasa corporal es esencial. La obesidad abdominal, un tipo de acumulación de grasa concentrada en la zona de la cintura, a menudo pasa desapercibida, pero es igual de peligrosa que la obesidad generalizada. Se origina por un desequilibrio entre calorías ingeridas y gastadas.
¿Qué es la obesidad abdominal?
La obesidad abdominal ocurre cuando el exceso de grasa se acumula principalmente en la cintura, incluso si el resto del cuerpo parece normal. Estudios médicos confirman su gravedad: según el British Journal of Cancer (1), mujeres con grasa abdominal elevada tienen hasta un 70% más de riesgo de cáncer de páncreas. En hombres, investigaciones del Instituto Alemán de Nutrición (DIfE) (2) vinculan la obesidad abdominal con un 43% mayor riesgo de cáncer de próstata si el coeficiente cintura-cadera supera 0,99 (frente a menos de 0,89).
(1): British Journal of Cancer.
(2): Instituto Alemán de Nutrición (DIfE).
Obesidad abdominal: ¿Cómo medirla?
Los expertos recomiendan medir la obesidad abdominal mediante la relación cintura-cadera (dividiendo la medida de la cintura por la de la cadera) o el perímetro abdominal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece umbrales claros: riesgo aumentado a partir de 94 cm en hombres y 80 cm en mujeres; riesgo alto superior a 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres. Estos indicadores predicen complicaciones metabólicas con alta precisión.
¿Cómo prevenirla?
Para prevenir o reducir la obesidad abdominal, adopta hábitos alimenticios saludables: elimina grasas saturadas, incorpora frutas y verduras, cocina al vapor o a la plancha, y evita bollería industrial, alcohol y bebidas gaseosas. Combínalo con ejercicio regular. Más detalles en la web de terapias para obesidad.