Tras una prueba de embarazo positiva, el cuerpo experimenta numerosos cambios que pueden aumentar el riesgo de infecciones, haciendo necesario el uso de antibióticos en muchos casos.
De hecho, es común requerir antibióticos durante el embarazo. Según el Estudio Nacional de Prevención de Defectos Congénitos (NBDPS) de los CDC, que analizó a más de 13.000 mujeres embarazadas, alrededor del 30% recibieron al menos un ciclo de antibióticos desde tres meses antes de la concepción hasta el final del embarazo, con mayor frecuencia en el segundo trimestre.
Afortunadamente, muchos antibióticos comunes son seguros durante el embarazo. Sin embargo, algunos pueden asociarse a anomalías congénitas, lo que genera preocupación. Los expertos coinciden en que no es una decisión blanco y negro: existen opciones seguras para proteger tanto a la madre como al bebé. Aquí te ofrecemos consejos basados en evidencia para mantener la salud durante el tratamiento.
Tipos de infecciones
Existen infecciones bacterianas, fúngicas y virales. Los antibióticos solo tratan las bacterianas, ya que no son efectivos contra virus u hongos.
Evitar su uso innecesario previene la resistencia bacteriana, que reduce la eficacia futura. Para infecciones no bacterianas, hay alternativas. Si se confirma una infección bacteriana, los antibióticos son altamente efectivos.
Infecciones bacterianas comunes en el embarazo
Las más frecuentes incluyen infecciones del tracto urinario (ITU) y estreptococo del grupo B. En estos casos, los antibióticos son esenciales, ya que no tratarlas puede ser más riesgoso para el bebé que el medicamento en sí, según Komal Bajaj, M.D., MS-HPEd, obstetra-ginecóloga y genetista reproductiva en NYC Health + Hospitals/Jacobi, Nueva York.
Tu proveedor prenatal seleccionará antibióticos con el mejor perfil de seguridad, evitando los de riesgo.
¿Es seguro tomar antibióticos en el embarazo?
"El término 'antibiótico' puede alarmar a las embarazadas, pero son fundamentales en la práctica clínica", explica el Dr. Bajaj. "Se eligen con cuidado según el tipo de infección, ya que no todos son iguales".
Categorías de embarazo de la FDA
La FDA clasifica los medicamentos en A, B, C, D y X según su seguridad prenatal. Categoría A: seguros en humanos. B: seguros en animales, probable en humanos. C: riesgos en animales, datos humanos limitados. D: riesgos en humanos, pero justificable. X: contraindicados.
Consulta siempre las categorías con tu médico o en el prospecto.
Riesgos potenciales
Antibióticos de Categoría X se asocian a defectos como anencefalia, atresia coanal, deficiencias de extremidades, hernia diafragmática, defectos oculares, cardíacos y paladar hendido.
Medicamentos de categorías A y B
La Categoría A requiere datos robustos. Comunes Categoría B: Augmentin (amoxicilina/clavulanato), usado para sinusitis, neumonía o bronquitis, sin efectos adversos en estudios animales, según Aleksandr M. Fuks, M.D., obstetra-ginecólogo en NYC Health + Hospitals.
La penicilina, el más prescrito, no eleva el riesgo de 30 defectos congénitos, per NBDPS.
Realidad de las clasificaciones
Ética impide ensayos en embarazadas, limitando datos. "Prescribir solo si el beneficio supera riesgos", advierte el Dr. Fuks. Factores clave: tipo, trimestre, dosis y duración.
Poniendo riesgos en perspectiva
Aun con riesgos elevados, probabilidades son bajas. Ejemplo: hipoplasia del ventrículo izquierdo (1/4200); sulfonamidas como Bactrim triplican a 1/1400 (Centro Nacional de Defectos Congénitos).

Antibióticos seguros e inseguros en el embarazo
Seguros comúnmente (categorías A/B):
- Amoxicilina
- Ampicilina
- Augmentin
- Penicilina
- Cefalexina
- Clindamicina
- Eritromicina
Inseguros (evitar):
- Bactrim/Septra
- Ciprofloxacina
- Doxiciclina
- Furantoína/Macrobid/Macrodantina
- Minociclina
- Tetraciclina
Claritromicina y azitromicina
Un estudio en Pharmacoepidemiology and Drug Safety (135.000 embarazos en Quebec) no halló vínculo entre macrólidos (azitromicina/claritromicina) y malformaciones, per Anick Bérard, Ph.D., Universidad de Montreal. Azitromicina: B; claritromicina: C.
Habla con tu médico
Comunícate abiertamente: informa de embarazo, alergias, condiciones (renal/hepática). Monitorea efectos secundarios.
Conclusión
Muchos antibióticos son seguros; tratar infecciones es prioritario. Tu médico elegirá la opción más segura. Consulta dudas para proteger tu salud y la de tu bebé.