EsHowto >> Salud >> Yoga

Postura del Arado en Yoga (Halasana): Guía Completa para Principiantes y Avanzados

Postura del Arado en Yoga (Halasana): Guía Completa para Principiantes y Avanzados

La postura del Arado, o Halasana, es una asana avanzada que combina inversión y flexión hacia adelante, ideal para fortalecer el cuerpo y calmar la mente. Consulta a un médico antes de practicarla si tienes problemas cervicales o de espalda.

Beneficios de la postura del Arado en yoga

Esta postura fortalece el core mediante el uso de los músculos abdominales y dorsales. Al elevar y descender, se activa el centro del cuerpo. Otros beneficios probados incluyen:

  • Estiramiento profundo de la columna vertebral, hombros y cuello
  • Alivio de dolores de espalda, cefaleas y sinusitis
  • Estimulación de la glándula tiroides
  • Reducción del estrés y calma mental
  • Mejora de la circulación gracias a la inversión

Cómo entrar en la postura

Instrucciones paso a paso para la postura del Arado

  1. Acuéstate boca arriba con los brazos extendidos a los lados.
  2. Inhala y, al exhalar, eleva ambos pies y piernas del suelo.
  3. Usa la fuerza del core para levantar piernas, caderas y parte baja de la espalda.
  4. Lleva los pies por encima de la cabeza hasta que los dedos toquen el suelo.

De principiante a intermedio

Practica con precaución si eres principiante o tienes afecciones en espalda, cuello o hombros. Escucha a tu cuerpo y evita forzar.

  1. Acuéstate boca arriba y eleva los pies a 90 grados. Si es intenso, hazlo con una pierna a la vez.
  2. Acerca las piernas al torso y mantén la postura respirando naturalmente para ganar fuerza.
  3. Coloca una silla al cabezal de la esterilla.
  4. Acuéstate con la cabeza cerca de la silla y eleva los pies para tocarla con los dedos.
  5. Avanza sujetando las patas de la silla para elevar los pies sobre la cabeza, fortaleciendo el abdomen.

Nivel avanzado

  1. Acuéstate boca arriba con las manos a los lados.
  2. Eleva los pies sobre la cabeza usando solo los abdominales.
  3. Apoya las manos en la zona lumbar si lo necesitas; de lo contrario, déjalas en el suelo.
  4. Distribuye el peso en los omóplatos, protegiendo el cuello, y mantén los pies elevados.
  5. Si estás fuerte y sin presión en cuello o espalda, acerca los dedos de los pies a la esterilla sobre la cabeza.
  6. Respira naturalmente y mantén hasta 1 minuto.
  7. Desciende las piernas lentamente.
  8. Realiza una contrapartura como Puente, Pez o Niño para relajar la espalda.