Hace unos días, descubrí un video de la Sociedad Nacional de Autismo que transformó mi comprensión del trastorno. Esta simulación muestra lo que un niño autista percibe, oye, siente y huele durante un paseo por un centro comercial: luces brillantes, rociadas de perfume, bolsas crujientes, miradas de extraños y más. Aunque el niño intenta autorregularse, termina abrumado. Verlo es estresante, como un ataque sensorial, pero es esencial para fomentar la aceptación del autismo y entender los colapsos por sobrecarga.
Convencida de que las voces autistas deben guiar estas conversaciones, lo vi primero con mi hijo de 7 años, no verbal y con autismo, quien lucha en centros comerciales. Al preguntarle si le recordaba sus sensaciones, respondió 'SÍ' con su tablero sí/no.
Consulté a varias personas autistas sobre su precisión. Sus respuestas son reveladoras.
Philip, bloguero autista no verbal, escribió: "Camino, muevo y tarareo para bloquear la estimulación extra. Aprende del video. Es similar a mi experiencia".
Angela, adulta autista con tres hijos en el espectro, comentó: "[Este asalto sensorial] es la vida diaria. Es preciso. Añade que [el niño] siente cada parte de su ropa, que sostener la mano de mamá duele, y que las miradas directas agravan el colapso. Como adulta, manejo mucho; un niño está atrapado".
Otro adulto autista anónimo dijo: "Esto me parece normal, porque soy autista. Pienso: ¿por qué alguien lo hizo así? Recuerdo que no todos lo experimentan igual. Es acertado para mí".
Muchos más confirmaron su exactitud, ayudándome a entender las dificultades de mi hijo. La idea de que se sienta "atrapado" me parte el corazón, así que planteé preguntas clave:
- ¿Cómo ayudamos a los niños en situaciones inevitables, como una compra esencial?
- ¿Consejos para empujarlos fuera de su zona de confort, fomentando habilidades de afrontamiento para la adultez sin aislarlos?
- ¿Cómo equilibramos sus sensibilidades con la necesidad de explorar el mundo?
Melody Latimer, madre autista con dos hijos en el espectro, compartió su enfoque. Desde temprana edad, establecieron rutinas: misma tienda, mismos productos, recompensas siempre y apoyos variados.
"No se trata de aumentar su tolerancia, eso es erróneo", explica Latimer. "Es darles herramientas: auriculares, chaqueta gruesa, gafas de sol, fidget toys, apretones, respiración profunda, listas visuales o temporizadores".
Estas ideas me han cambiado: ahora priorizo estrategias para mi hijo, como auriculares con cancelación de ruido en supermercados, transiciones o un reciente centro comercial al aire libre.
Aún aprendo, pero este video y las voces autistas me enseñan: el mundo abruma a personas autistas. En vez de cambiarlos, ofrezcamos apoyos para navegar un entorno ruidoso, brillante y crítico.
Jamie Pacton vive en el noroeste del Pacífico, donde bebe café, sueña con navegar y disfruta con su esposo y dos hijos. Síguela en www.jamiepacton.com, Facebook y Twitter @jamiepacton.