En la última década, el pho —la icónica sopa de fideos vietnamita— ha ganado popularidad en Estados Unidos. Pero una duda persiste: ¿es realmente saludable esta delicia reconfortante?
Nada supera un tazón humeante de pho (pronunciado 'fuh'), con su caldo carnoso, fideos de arroz, carne de res o pollo, especias aromáticas y guarniciones frescas como hierbas, brotes de soja, chiles y lima. Ideal para días fríos (en Vietnam, es típico en el desayuno), es saciante sin resultar pesado como la pizza o frituras. Consultamos a nutricionistas para aclarar sus beneficios y posibles inconvenientes.
"El pho es un plato altamente nutritivo", afirma la nutricionista Rachael Hartley. "Sus fideos de arroz y caldo rico en huesos de res lo convierten en un excelente vehículo para brotes de soja e hierbas llenas de nutrientes". El caldo de huesos aporta beneficios para el sistema inmunológico, digestivo, huesos y articulaciones.
En cuanto a calorías, un tazón promedio oscila entre 350 y 500, dependiendo del tamaño, la carne o mariscos añadidos. La nutricionista Mia Syn recomienda "cortes magros de carne, pollo o vegetales para minimizar grasas saturadas, que elevan el colesterol y el riesgo cardiovascular. El pollo es más magro que la res".
Médicos lo recomiendan contra resfriados gracias a especias curativas como cilantro y anís estrellado.
Los fideos de arroz aportan poco valor nutricional. Hartley sugiere sustituirlos por de arroz integral: "No es tradicional, pero en casa suma fibra y más nutrición".
Potencia su valor añadiendo verduras como zanahorias, brócoli o espinacas. "Son bajas en calorías y ricas en vitaminas, minerales y fibra saciante", indica Syn.
Atención al sodio: algunos tazones superan los 1.000 mg (casi el límite diario recomendado). "Depende del caldo y la salsa de pescado", advierte Syn. Hartley propone prepararlo en casa con caldo bajo en sodio o acompañarlo con ensalada de pepino, vinagre de arroz y aceite de sésamo.