El pueblo maorí ha utilizado las hierbas medicinales de Nueva Zelanda durante miles de años para tratar y prevenir enfermedades. Según Te Ara, la Enciclopedia de Nueva Zelanda, la colonización europea impactó profundamente la medicina tradicional de la región. Aunque este pilar cultural maorí estuvo en riesgo de desaparecer, desde finales del siglo XX ha resurgido la práctica de Rongoā, la medicina tradicional maorí. Hoy, etnobotánicos y herbolarios modernos colaboran con los tohunga ahurewa (expertos sacerdotales maoríes) para documentar el antiguo saber sobre plantas medicinales.
Las hierbas medicinales más comunes de Nueva Zelanda
Gracias al esfuerzo de investigadores dedicados, la tradición herbal maorí cuenta ahora con respaldo científico. Te Ara indica que los maoríes empleaban más de 200 especies vegetales con fines medicinales. Muchas de estas plantas han sido estudiadas, y otras prometen descubrimientos futuros. A continuación, destacamos las más utilizadas:
Harakeke (lino neozelandés)
Esta planta se valora por sus propiedades medicinales y como fuente de fibra, según Landcare Research. Diversas partes se usan terapéuticamente:
- Hojas: Para fabricar férulas en brazos lesionados o tratar heridas.
- Raíces: Contra parásitos intestinales. Un estudio en terneras no halló diferencias significativas en huevos fecales respecto a controles.
- Rizomas o base de la raíz: Como cataplasma para forúnculos.
- Goma o resina: Para heridas (incluidas de bala), escaldaduras y dolores dentales.
La versatilidad del harakeke aumenta al combinarse con otras plantas.
Kawakawa (árbol de la pimienta)
Uno de los remedios autóctonos más populares. Según NW Times, los tohunga lo prescriben para:
- Dolor estomacal: Hojas y corteza masticadas o en infusión para disentería.
- Dolor de muelas: Hojas masticadas o en cataplasma.
- Cortes: Decocción de hojas para acelerar cicatrización e infecciones.
- Reumatismo: Aplicación tópica de hojas.
- Enfermedades de transmisión sexual: Post-colonización, baños de vapor con kawakawa para tratar ETS introducidas por europeos.
Rātā
Árbol de la familia de los mirtos, valorado ornamental y medicinalmente. Landcare Research detalla:
- Corteza: Remojada en agua para lociones cicatrizantes o infusiones contra disentería.
- Flores: Con miel, para dolores de garganta.
Mānuka
Conocido como árbol del té neozelandés (no confundir con Leptospermum scoparium). El Museo de Nueva Zelanda registra:
- Cenizas: Frotadas en piel para trastornos cutáneos.
- Corteza: Infusión sedante para quemaduras; decocción interior como enjuague bucal.
- Hojas: Inhaladas en vapor para resfriados.
- Miel de mānuka: Destaca por sus propiedades antibióticas (WebMD). Útil para heridas, infecciones, gingivitis y afecciones dentales.
La medicina moderna y los curanderos maoríes
Las selvas templadas de Nueva Zelanda, como otras selvas tropicales, albergan gran diversidad vegetal. Aunque la ciencia moderna apenas explora estas plantas, las hierbas medicinales neozelandesas llevan siglos enriqueciendo la práctica de los curanderos maoríes.