Ksepana Mudra es un gesto ancestral del yoga que drena la energía negativa (chi) y atrae vitalidad positiva. Perfecto para desintoxicar el cuerpo, reducir el estrés, liberar irritación y frustración, y potenciar pensamientos optimistas junto con una salud vibrante. La posición precisa de las manos y la duración son esenciales. Incluso en Feng Shui, se regulan las ubicaciones de estatuas de Buda en este mudra para armonizar el hogar.
Liberar y recargar
Este mudra revierte un mal día o inicia la mañana con energía fresca. Siéntate cómodamente en una silla con espalda recta y pies en el suelo, o incorpóralo a tu meditación en loto medio o completo. También úsalo en Savasana (postura del cadáver), ajustando ligeramente la orientación de las manos.
- Comienza con codos flexionados, manos a la altura del corazón y palmas enfrentadas.
- Une las manos entrelazando los dedos, curvándolos para que las yemas descansen en el dorso y ambos pulgares queden doblados.
- Extiende solo los índices y une sus yemas.
- Presiona las palmas juntas, asegurando que los pulgares crucen bien, con sus yemas en la base entre pulgares e índices.
- Dobla las muñecas para apuntar los índices hacia abajo si estás sentado.
- Apoya los antebrazos en el torso y dirige los índices hacia los pies si estás acostado.
- Respira de forma uniforme y lenta, exhalando completamente para vaciar los pulmones.
Mantén Ksepana Mudra entre 7 y 15 minutos máximo. Luego, suelta y coloca las manos, palmas arriba, en los muslos. Además de renovar la energía, estimula la eliminación natural de toxinas por piel, pulmones e intestino grueso.
El poder de los mudras positivos
Limita el tiempo en Ksepana porque, tras drenar lo negativo e invitar lo positivo, prolongarlo podría liberar la nueva energía. Sentirás cómo la tensión y la ira se van, dando paso a un bienestar profundo. Su efecto purificador es tan potente que, en Feng Shui, un Buda en este mudra no debe mirar a la puerta principal ni colocarse en dormitorios. Úsalo para revitalizar áreas estancadas de bagua en casa u oficina, como rincones de riqueza deficientes o ventanas a callejones oscuros.