Las cortezas de naranja confitadas son un dulce irresistible, perfecto para disfrutar solo o como ingrediente estrella en postres. Como repostera con años de experiencia, te comparto el secreto: cocinarlas lentamente para que queden tiernas, jugosas y sin endurecerse. Ideales para decorar helados de vainilla o chocolate, y para cualquier receta con fruta confitada. Aprovecha al máximo las cortezas de naranja sin desperdiciar nada.
Pasos a seguir:
- Pon las cortezas de naranja en remojo en agua fresca durante 3 días, renovándola por la mañana y por la noche.
- Hierve las cortezas de naranja en agua ligeramente salada durante 20 minutos.
- Escurre las cortezas y prepara un almíbar con 1,2 kg de azúcar por kilo de cortezas.
- Incorpora las cortezas al almíbar (usa solo una clase a la vez, sin mezclar) y hierve durante 10 minutos.
- Pasa a una terrina y deja macerar hasta el día siguiente. Luego, vuelve a calentar 2 o 3 minutos y repite la maceración.
- Repite este proceso diario hasta que las cortezas absorban todo el almíbar.
- Si usas una cacerola gruesa de esmalte, puedes dejarlas macerar directamente en ella sin transvasar; da excelentes resultados.