Según Yoga Journal, la tortuga es un animal introvertido que se refugia en su caparazón ante el miedo. No sorprende que la postura de la tortuga dormida invite a la introspección, promoviendo calma y centrado. Para practicarla con seguridad, realiza un calentamiento con respiraciones profundas y poses preparatorias.
Cómo realizar la postura
Sigue estos pasos precisos para ejecutar la tortuga dormida de forma óptima:
- Siéntate en la colchoneta con las piernas cruzadas.
- Sujeta el pie derecho con la mano izquierda y llévalo hacia el pecho.
- Pasa el brazo derecho por debajo de la pierna derecha y apoya la mano derecha en el suelo, cerca de la cadera derecha.
- Manteniendo el pie derecho con la mano izquierda, "camina" la pierna derecha sobre el brazo hasta que la cabeza pase por delante del pie.
- Apoya la mano izquierda en el suelo. Sujeta el pie izquierdo con la mano derecha y repite los pasos 3-4 en el lado contrario.
- Coloca ambos hombros entre las piernas. Apoya las manos en el suelo, separadas al ancho de hombros.
- Doble los codos y baja lentamente la frente al suelo usando los brazos.
- Rodea las piernas exteriores con los brazos y une las manos detrás de la parte baja de la espalda.
- Mantén la postura respirando profundamente.
- Sal de la pose invirtiendo los pasos anteriores.
Modificaciones para todos los niveles
Esta flexión avanzada requiere gran flexibilidad en caderas y espalda, ideal para yoguis experimentados. Si tienes dolor de espalda o lesiones, evita unir las manos detrás y extiende los brazos en forma de "T", como recomienda Yoga International.
Principiantes: practica primero colocando un pie detrás de la cabeza, una pierna a la vez, antes de la versión completa.
Beneficios de la tortuga dormida
Esta desafiante flexión fortalece la columna, activa el core y mejora energía y sueño, según Yoga International. Sigue las instrucciones al pie de la letra. Si eres nuevo, consulta a un instructor certificado.